martes, 23 de febrero de 2010

ALEGRIA VERSUS TRISTEZA

IV AMOR
No intentes esconderte tras mi extensa barrera de tristeza
No te ocultes en las vastas montañas de mi soledad
Ya no puedes engañarme, ¡por fin te he visto!
Te mostraste sin quererlo, no fue una provocación, fue un despiste
Sé quien eres, conozco tu nombre, lo he gritado en la noche
Lo he pronunciado en voz alta…
Te he alcanzado y no podrás escaparte, no te dejaré marchar
Lo anunciaré a los cuatro vientos, que tú, implacable devorador de almas
Tú, ladrón de la energía vital de los hombres, has aparecido y…
Puedo decir, sin miedo a equivocarme: “Amor…tienes nombre de mujer”.



V TÚ
¿Cómo creer que existiría en esta tierra yerma y exenta de vida algo así?
¿Cómo, ni siquiera concebir, que pudiera llegar a sentir tanta felicidad?
Aquí, en este lugar sin fe, sin futuro, sin memoria
Sí, aquí, apareciste tú para guiar un alma perdida
Para desenterrar un sentimiento, sentimiento olvidado por el paso del tiempo, por la locura de los hombres, dañado por las falsas esperanzas.
Cuando pienso en ti, no puedo más que romper a llorar, lágrimas de liberación,
Gotas líquidas retenidas tanto tiempo, las dejo salir, corren formando manantiales, mares,
Océanos de transparente armonía que, se unen en un solo término, cuyo sonido hipnotiza todos mis sentidos y se eleva hasta el infinito; palabra de palabras más bella que el silencio, expresión hecha caricia, así es tu nombre y lo que representa.


VI LAMENTO
Te encuentro y desapareces
Te hallo y te desvaneces
Grito tu nombre y no lo oyes
Te llamo, me ignoras
Rozo tu cuerpo, te evaporas
Te contemplo y me dejas ciego
Hablo de ti y me robas las palabras
Quiero reír pero me haces llorar
Entonces, amor
Sentimiento eterno
¿Porqué existes?

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